Capítulo 2: Ilusión (5)
Abril 20, 2008
El martes por la mañana, Andrés se dirige a la oficina con su nuevo Smart. Está muy orgulloso de él y se siente especial por el regalo de la empresa. Aparca en el parking de la empresa y sube en el ascensor hasta la oficina.
Al haber acabado el software de comunicación con SARA, le asignan una nueva tarea. Se trata del software configurable de control de acceso para la entrada en oficinas, áreas restringidas o incluso en el propio hogar para sustituir las llaves, tarjetas y códigos secretos.
Ese mismo día, le presentan a Marta, una nueva incorporación. Se trata de una chica de 28 años, de pelo moreno corto, ojos color miel, un pequeño piercing brillante en la nariz y una imagen desenfadada.
Al ser presentados, Andrés no sabe si darle la mano o dos besos, puesto que en el ámbito laboral muchas mujeres prefieren mantener la distancia y ofrecen la mano como los hombres. En esta ocasión la duda se disipa rápidamente, puesto que es Marta la que se acerca, le da dos besos y le regala una hermosa sonrisa.
Marta se instala en el despacho contiguo al de Andrés y empieza a trabajar con el equipo de seguridad del gadget, encargado de evitar su pirateo para utilizaciones fraudulentas.
Dos semanas después, Marta llama a la puerta del despacho de Andrés, aunque él siempre la deja abierta. Nunca ha tenido un despacho propio y se siente un poco aislado si se encierra.
- Hola, ¿te apetece un café en la máquina?
- Claro. - Responde Andrés después de un momento de sorpresa.
- Me han dicho que has sido la última incorporación antes que yo.
- Sí. Hace unos tres meses que empecé.
- También me han dicho que has logrado grandes avances en poco tiempo. ¿Cómo lo has hecho?
- La verdad es que noto una gran capacidad de aprendizaje y que trabajo como nunca. Supongo que será porque, por primera vez en mi vida, me gusta lo que hago.
- Sólo llevo aquí dos semanas, pero me noto distinta y yo también estoy trabajando como nunca. ¿No te parece un poco raro que nos pase eso a los dos?
- ¿Has preguntado a alguien más?
- No quiero que piensen que estoy loca cuando acabo de empezar en la empresa. Todavía estoy en periodo de prueba.
- ¿Has notado algún dolor de cabeza o mareo fuera de lo normal?
- No. ¿A ti te ha pasado?
- Una vez me mareé un poco y algún día acabo con dolor de cabeza, pero también me pasaba en la otra empresa después de todo el día mirando el monitor.
- Bueno, vamos a seguir. ¿Te importa si mañana también tomamos café juntos? Necesito un amigo aquí dentro.
- Estaré encantado.
Andrés sigue logrando proezas en el trabajo, avanzando rápidamente. También en sus clases de inglés consigue notables mejoras. Su profesora está maravillada y se pasan las clases charlando para mejorar la pronunciación y el vocabulario.
Una mañana a primera hora, Marco entra en el despacho de Marta, habla con ella un momento y van juntos a ver a Andrés.
- Hola Andrés, coge tus cosas, nos vamos de excursión.
- ¿De excursión? ¿Dónde?
- Ya lo verás. Marta viene con nosotros.
Bajan al parking donde Marco sube a un Audi Q7. Andrés le cede el asiento del copiloto a Marta y sube en la parte de atrás.
- ¿Qué ha pasado con el SLK?
- Cuando necesito más espacio cojo este coche.
- No te preguntaré cuantos coches tienes. - Comenta Andrés con una sonrisa.
- Mejor no…
- Entonces, ¿no podemos saber dónde vamos?
- Voy a enseñaros las instalaciones que albergan al superordenador de soporte de los gadgets.
- Fantástico. Me dijiste que estaban por Berga, ¿no?
- Sí, en los alrededores.
Salen de Barcelona y toman la autopista C-58 hacia el norte. Es la vieja conocida de Andrés por donde pasaba cada día. Le parece que hace una eternidad de aquello. Su vida ha cambiado mucho desde entonces.
Después de Manresa la autopista se transforma en carretera nacional. Hace años que esta parte está en obras, avanzando poco a poco hacia el norte. En invierno es un cuello de botella para todos los coches que se dirigen a los Pirineos a esquiar, provocando eternas caravanas.
Poco antes de llegar a Berga, toman el desvío hacia Vilada. Continúan por una carretera poblada de curvas y rodeada de bosques. Pasan de largo Vilada, después Borredá y antes de llegar al minúsculo pueblo de Sant Jaume de Frontanyá, Marco gira por un estrecho y parcialmente oculto camino de tierra que va directo hacia una montaña.
- Vaya caminito - Comenta Marta.
- No te preocupes, es poco trozo. - Responde Marco.
Ciertamente, al cabo de unos minutos llegan a una puerta metálica que impide el paso a un recinto vallado. Marco pulsa un mando a distancia y la puerta se abre automáticamente. Acelera y entran en el recinto, vigilados por varias cámaras de seguridad de las que no se han percatado. De hecho, desde que tomaron el desvío de la carretera han estado vigilados desde el centro de seguridad de las instalaciones.
Después de aparcar el coche, se dirigen hacia un pequeño edificio gris, sin ningún tipo de distintivo, que se encuentra pegado a la montaña.
Marco utiliza una tarjeta magnética para abrir la puerta del edificio. Una vez dentro, se encuentran en una pequeña estancia con un mostrador y un agente de seguridad armado detrás.
- Buenos días, señor Andrali. Ya conoce el procedimiento. - El agente de seguridad señala un sistema de reconocimiento de retina. - He de tomar las huellas de sus acompañantes y escanear su retina para posteriores visitas. Señora, por aquí por favor.
Después de todos los trámites de seguridad, el agente les señala una puerta de acero en el fondo de la estancia que se abre mientras comenta:
- Bienvenidos al CPD [1] Catllarás.
Tras franquear la puerta, se encuentran en un pasillo bien iluminado pero sin ningún tipo de ventana. Suben a una cinta transportadora de personas como la de los aeropuertos y, después de unos 100 metros, llegan a un recibidor con tres ascensores. Toman el primero que abre las puertas tras pulsar el botón de llamada y bajan a gran velocidad hacia las profundidades de la montaña.
Al salir, se encuentran con un nuevo control de seguridad con dos agentes armados. Tras comprobar sus credenciales, abren una puerta de cristal blindado que les da acceso a un nuevo pasillo. Al fondo del mismo, tras pasar junto a cuatro puertas por cada lado, entran en un centro de control que a Andrés le recuerda el de la película ‘Juegos de Guerra’.
En la pared del fondo hay varias pantallas de diferentes tamaños mostrando gran variedad de información. Enfrente de estas pantallas, hay veinte puestos de trabajo con terminales de acceso a los servidores. Unas quince personas trabajan como si estuviesen en una oficina normal, en el centro de la ciudad.
Tanto Andrés como Marta quedan sobrecogidos por el lugar donde se encuentran.
Marco se dirige hacia un hombre de unos sesenta años que se acerca para recibirlos.
- Hola Marco, hacía tiempo que no venías por aquí.
- Hola, Josep. Vengo a enseñar las instalaciones a dos recientes incorporaciones con mucho futuro. Son Marta y Andrés. Ya te hablé de ellos por teléfono.
- Encantado. Así que éste es el individuo que ha solucionado la comunicación con SARA.
- Estas instalaciones son impresionantes. Nunca me imaginé algo así. - Comenta Andrés.
- Desde aquí controlamos el superordenador que permitirá el funcionamiento de todo el sistema de control de los gadgets. Necesitamos gran capacidad de transferencia y almacenamiento de datos. También necesitamos conexión a otros superordenadores como SARA, como bien sabéis, para completar la información que no podemos almacenar nosotros mismos, por cuestiones de privacidad. ¿Quieres ver cómo ha quedado integrado tu software de comunicación con el servidor?
- Claro, siempre es agradable ver en funcionamiento el trabajo realizado.
Josep se dirige hacia un terminal y navega por los menús de la aplicación de control del servidor.
- Voy a simular la utilización de un gadget por parte de un ciudadano para alquilar una habitación de hotel. En vez de pedírsele el pasaporte como hasta ahora, únicamente tendrá que pasar el gadget por un lector y los datos serán transferidos hasta nuestro superordenador que registrá el movimiento y se conectará con CLARA a través de SARA para que quede constancia en la Jefatura de Policía. Utilizamos un ciudadano inventado con el que hacemos varias pruebas. Le han asignado una ficha policial de delincuente peligroso, por lo que al recibir la información de registro en el hotel, saltaría una alarma y se enviaría a la policía directamente al hotel.
Josep ejecuta la prueba e inmediatamente recibe un mensaje de alerta en la pantalla indicando que el individuo es un delincuente peligroso y que se ha enviado un coche patrulla para su detención.
- Como puedes ver, funciona a la perfección. Estamos muy contentos con tu trabajo.
- Gracias.
Entonces Marta plantea una pregunta a Josep.
- ¿Cómo puede ser que nadie sepa de la existencia de este superordenador que tiene mucha más capacidad que los del centro de computación de la Universidad de Barcelona? ¡Cuando éste se inauguró apareció en todos los medios de comunicación!
- Como sabes, este proyecto se mantiene en secreto hasta que esté plenamente operativo. No queremos dar pistas a la competencia ni a personas que creen que cualquier iniciativa que tenga el beneplácito de un gobierno, tiene que ser para recortar libertades y no entienden que un proyecto como este puede mejorar la calidad de vida de todos los ciudadanos del mundo. - Replica Josep.
- ¿Y realmente será un gadget seguro? Porque, hasta ahora los hackers han acabado por piratear todos los productos que han salido al mercado. Por ejemplo, el esperado iPhone a los dos meses fue liberado por un estudiante de diecisiete años que lo abrió con una púa de guitarra. - Pregunta Andrés.
- Eso te lo responderá mejor Marta que está en el equipo de seguridad del proyecto. - Marco mira a Marta esperando que continúe con la explicación.
- Estamos desarrollando varios sistemas de seguridad, tanto físicos como virtuales que impidan las agresiones externas. Cualquier conexión desde un ordenador estará limitada a las áreas de almacenamiento de datos, música o películas, sin proporcionar información del sistema operativo que lo controla. Todas las actualizaciones se realizarán mediante conexión encriptada, utilizando un sistema de doble clave.
- De todas maneras, pensamos contratar a los más astutos hackers para que intenten piratear el sistema y así comprobar su seguridad. Si durante el funcionamiento del sistema se produce alguna fisura, el departamento de seguridad dará respuesta inmediata y se actualizarán los gadgets bloqueando los que hayan sido modificados. - Añade Marco.
De repente, un rumor de alegría y felicitaciones se extiende entre los quince o dieciséis trabajadores que hay en la sala. Josep se aparta un momento del grupo y vuelve al cabo de un rato rebosante de alegría.
- Acabamos de conectar con el servidor de Francia. Han realizado una prueba desde París utilizando a nuestro delincuente virtual y simulando una compra mediante VISA desde Marsella. Han conectado con nosotros para transmitir la alerta producida por un ciudadano español y nosotros la hemos transmitido a SARA saltando la alarma de la Jefatura de Policía que, en un caso real, pediría la colaboración de la policía francesa para su detención.
- Se trata de un software de conexión distinto del que tu creaste para SARA porque es único para todos los servidores propios del sistema Spiderweb. - Comenta Marco.
- Venid. Os presentaré al artífice de esa maravilla. - Josep se dirige hacia un hombre de unos treinta años que está rodeado de compañeros que lo felicitan.
- Hola Pablo. Buen trabajo. Te presento a unos compañeros. A Marco ya lo conoces. Ellos son Marta, del departamento de seguridad y Andrés que ha hecho posible la conexión con SARA. Él es Pablo, sin duda nuestro mejor programador. Tiene una capacidad de trabajo que da miedo.
- No es para tanto. Hemos trabajado en equipo para lograr finalizar el protocolo de conexión entre servidores. Aún nos quedan pruebas por realizar y algunas mejoras, pero estamos muy contentos con los resultados.
- Como veis, - comenta Marco dirigiéndose a Marta y Andrés - siempre buscamos a los mejores.
Andrés mira a Pablo, que vuelve a hablar con sus compañeros y se da cuenta que pensaba que él era de los mejores, pero este hombre le supera con creces. Han dicho que tiene una gran capacidad de trabajo. ¿Cómo es posible que tantas personas desarrollen tal capacidad en una misma empresa?
A medio día, salen de las instalaciones y Marco lleva el coche hacia el minúsculo pueblo de Sant Jaume de Frontanyá.
- Vamos a comer y después volvemos a la oficina. Aquí hay un restaurante delicioso de comida típica catalana.
Aparcan en el parking a las puertas del pueblo y se dirigen hacia la gran iglesia que domina el paisaje. Antes de llegar, Marco entra en un edificio de dos plantas con el nombre de ‘Cal Marxandó‘. Suben unas empinadas escaleras y llegan a un acogedor comedor con unas quince mesas.
Ante un conejo a la berguedana, Andrés decide preguntar a Marco algo que le ronda la cabeza.
- Marco, ¿cómo puede ser que varias personas en esta empresa desarrollen una gran capacidad de aprendizaje y trabajo al poco tiempo de incorporarse? Me parece algo sorprendente.
- Consideramos muy importante el ambiente de trabajo y las necesidades de nuestros empleados. Una persona contenta en su puesto produce mucho más que una descontenta. No me podréis negar que os tratamos bien, que todas vuestras propuestas son consideradas seriamente y que os gusta lo que estáis haciendo.
- Es cierto, pero no veo que eso vaya ligado con una mejora de las capacidades mentales.
- Yo creo que sí. Cuanta más satisfacción, mayor dedicación y concentración.
Sin estar del todo convencido, Andrés se dedica a su plato.
- Está delicioso. ¿Qué tal el tuyo Marta?
- Muy bueno. Es pollo con ciruelas. Pásame el porrón que voy a probar el vino.
- Es de pueblo. Un poco potente, pero con muy buen sabor. Cuidado no te manches como yo. - Comenta Andrés señalando unas marcas rosadas en la camisa.
Marta coge el porrón y lo levanta cada vez más alto mientras el líquido llega justamente a su destino. Al finalizar, baja el porrón y hace un giro de muñeca que evita que caiga gota alguna.
- Impresionante. - Comenta Andrés. - ¿Dónde has aprendido a hacer eso?
- Las vacaciones en el pueblo de mis padres.
Después de tomarse una crema catalana con azúcar quemado por encima de postre, vuelven al coche de camino a Barcelona.
Esa noche, Andrés intenta mejorar las cosas con Ingrid, pero como suele pasar durante las últimas semanas, terminan discutiendo por cualquier tontería y acaban por hablar lo mínimo el uno con el otro.
[1] CPD: Centro de Procesamiento de Datos. Es el nombre que se le da a las salas de ordenadores que trabajan como servidores de datos.
Escribe un comentario