En Madrid vive Rosa, una administrativa de veintiséis años que trabaja en una multinacional del sector de la automoción. Lleva meses rodeada de compañeros que van adquiriendo el dispositivo y cantando sus alabanzas. Ella ha sido reticente a dejar su viejo móvil y pasarse al nuevo artilugio. Le parece que tiene muchas funcionalidades que ella nunca utilizará, aunque ve útil todo lo referente a los trámites administrativos y que permita olvidarse de llevar documentación oficial encima.

Cada día, de camino al trabajo, puede ver multitud de paneles publicitarios anunciando el nuevo dispositivo y sus funcionalidades. A la hora de la comida, cuando va con sus compañeros a un restaurante cercano que ofrece un menú a un precio razonable, puede comprobar como en todas las mesas hay algún orgulloso usuario del nuevo invento. Incluso en la intimidad de su casa, no puede olvidarse de él porque, en cuanto enciende el televisor, continúa el bombardeo publicitario.

Para su sorpresa, siete meses después del inicio de las ventas, se encuentra con un modelo Venus entre sus manos. Acaba de abrir el regalo que le han hecho sus padres por su cumpleaños.

- ¿No te gusta? - Pregunta su madre contemplando el gesto de Rosa en su rostro.

- Sí, es muy bonito. Sabía que llegaría el día que tendría uno, pero lo he estado retrasando porque me parece que están muy pesados con este cacharro.

- Entonces no te gusta. - Repite su madre.

- Que sí mamá. Muchas gracias, pero os habéis gastado mucho dinero.

- Es el mismo modelo que tiene la hija de Marga. Dice que está muy contenta con él y que a todo el mundo le gusta.

- Dudábamos entre el modelo Venus y el Mercurio, pero al final nos pareció más elegante el Venus. - Interviene el padre.

- Creo que una compañera tiene el Mercurio. Éste me gusta más.

- Para activarlo puedes hacerlo por teléfono o mediante una web. Lo pone en la caja.

- Cambiando de tema, ¿cuando nos presentarás a ese chico con el que saliste a cenar el otro día?

- Sólo es un amigo, mamá.

- Porque tú quieres hija. Con lo guapa que eres. Si solo fueses un poquito más lanzada…

- Prefiero seguir hablando del cacharro este…

Más tarde, Rosa efectúa la activación del dispositivo sin grandes dificultades. ‘Por fin un aparato un poco intuitivo’, piensa.

Al día siguiente, de camino al trabajo decide activar el GPS para que vaya guiándola y así, de paso, lo prueba. Se coloca el auricular en la oreja derecha y llama a su madre para agradecerle el regalo y decirle que ya está activo.

En la oficina, sus compañeros se fijan en el nuevo complemento que lleva en la muñeca y le hacen comentarios.

- Buenos días Rosa. Vaya, un modelo Venus. Te queda muy bien.

- Gracias.

- Rosa, ¡tú también! De esta semana no pasa que me compro uno. Ya casi soy la única que no lo tiene.

- ¡Es que no estás en la onda, Silvia! - Bromea Rosa, contenta con su nuevo juguete.

- ¡Hola Rosa! ¿Quieres que te pase el último video clip de Chambao? - Le comenta Jesús, uno de los comerciales.

- Si sabes como hacerlo. Yo aún no domino.

- Mira, en esta pantalla puedes ver todos los dispositivos activos que hay cerca de ti. Puedes elegir uno, y enviar lo que quieras apretando ‘transferir’. A ver si te ha llegado.

- Me pregunta si acepto una descarga de este número.

- Si me pones en la agenda te dirá que soy yo el que lo envía. Dale a aceptar y ya lo tienes.

- ¿Y para verlo?

- Aquí mira: Reproducción multimedia. Y luego le das a Vídeos. Aquí sale la lista de los que tienes. Solo tienes el de ejemplo y el que te he pasado. Seleccionalo y a ver.

- Vaya qué bien que se ve. Gracias.

- Ya te iré pasando cosas. También te las puedes bajar de Internet y copiártelas en el dispositivo.

- Sí que se pueden hacer cosas. Tengo que ir aprendiendo a usarlas todas.

- Sólo tienes que ir probando un poco. Bueno, hasta luego.

- Hasta luego, Jesús.

Después del trabajo, Rosa va a hacer la compra y al llegar a la caja le preguntan si quiere pagar directamente con el dispositivo. Lo hace rápidamente y sin tener que firmar recibos, únicamente debe poner el pulgar en un área específica del dispositivo para que se pueda realizar la validación de la huella digital.

Una vez pagada la compra, el dispositivo le muestra una lista de los artículos que ha comprado y le pregunta si quiere guardar la lista de la compra para la próxima vez.

- ¿Qué me pregunta ahora? - Comenta Marta confusa.

- Si almacenas la lista de la compra realizada, la próxima vez que vengas al supermercado, puedes mostrarla por pantalla e ir marcando lo que vas cogiendo para no olvidarte nada. Es muy práctico. Hay varias clientas que yo lo usan. - Le aclara la cajera.

- Ah! Muchas gracias.

Marta decide guardar la lista, así la próxima vez no tendrá la duda constante de que se deja algo.

Al salir del supermercado, se da cuenta de que cada vez se siente más cómoda y piensa que era una tontería ser reticente a su uso.

Unos días más tarde, sale a cenar con una amiga y, al salir del restaurante, un coche a toda velocidad se salta un semáforo y está a punto de atropellarlas. Se quedan paralizadas al ver las luces del coche acercarse rápidamente hacia ellas, pero el conductor consigue esquivarlas en el último momento con un movimiento brusco. Al cambiar de dirección, el coche se dirige hacia la acera contraria y golpea a un hombre que andaba tranquilamente. El coche se da a la fuga a toda velocidad y varias personas se acercan a ayudar al hombre atropellado.

- Madre mía, ¡casi nos atropella! - Comenta Rosa horrorizada, temblando de pies a cabeza.

- ¡Será cabrón! Vamos a ver si le ha hecho daño a ese hombre. Ha salido disparado con el golpe, el pobre. - Dice su amiga, increíblemente tranquila.

- ¡Apartaos! ¡Dejadle aire! - Dice un hombre que está arrodillado frente al atropellado. Está inconsciente, tiene una pierna en una postura imposible que indica que está rota y sangre en la cabeza a causa de la caída al suelo.

- Ya he llamado a emergencias. Despejad la zona hasta que llegue la ambulancia.

- Creo que molestamos aquí. - Comenta la amiga de Rosa. - No podemos hacer nada útil. Vayámonos a casa.

Por el camino comentan lo cerca que han estado de ser atropelladas y de la inseguridad de las calles. Se despiden y se dirigen cada una a su casa.

Una hora más tarde, Rosa está en pijama viendo la tele cuando alguien llama a su puerta. Se levanta del sofá un poco asustada. Mira por la mirilla y ve a dos agentes de policía.

- ¿Quién es?

- Policía. Queremos hablar con Rosa Díaz. - Se oye desde el otro lado de la puerta.

Rosa abre la puerta.

- Soy yo. ¿Hay algún problema?

- Tenemos entendido que presenció un atropello hace poco más de una hora. ¿Es cierto?

- Sí, casi nos atropellan a mi amiga y a mi también. ¿Cómo lo han sabido?

- ¿Me puede decir el modelo de automóvil, el color, si ha visto la matrícula o al conductor? - Responde el agente ignorando la pregunta de Rosa.

- Creo que era un Seat León rojo. Lo siento, no pude ver ni la matrícula ni al conductor. Estaba oscuro y todo pasó muy rápido. Me asusté mucho.

- ¿Por qué abandonó el lugar de los hechos?

- Había mucha gente y nos pareció que molestábamos.

- Tenga en cuenta para otra situación como esta, que debe quedarse para hacer una declaración. Tendrá que presentarse mañana en la comisaría.

- De acuerdo.

Rosa ignora que desde la sala de control del búnker, partiendo de la hora del aviso a emergencias para denunciar un atropello, han detectado todos los dispositivos activos en la zona y han pasado esta información a la policía. Desgraciadamente, el conductor del coche no lo llevaba y tienen que investigar para localizarlo.

Desde el búnker también se recuperan las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad de un cajero automático cercano para su análisis. La amiga de Rosa, que mantuvo la cabeza más fría durante el incidente, aporta las primeras cifras de la matrícula y confirma que se trataba de un Seat León rojo.

Con toda esta información y con las imágenes de la cámara de seguridad, la policía no tarda en detectar al conductor y proceder a su detención.

Rosa no lo sabe, pero ya es parte de la telaraña que forma el sistema Spiderweb.

 

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