La respiración rítmica y el ejercicio físico le relajan tanto como el sonido del cercano mar. Tras ocho kilómetros de trote tranquilo, José Manuel siente sus músculos tensos pero no demasiado cansados.

Le encanta correr junto al mar empezando por el Paseo Marítimo de la Barceloneta, rodeado de palmeras, pasando por la Vila Olímpica, siguiendo por la Playa de la Mar Bella y llegando prácticamente al río Besós. En este tramo recorre unos cinco kilómetros que luego hace también de vuelta.

Cada cierto tiempo controla su ritmo cardíaco y las estadísticas que le ofrece su gadget junto a su brazalete complementario. Este complemento más la aplicación de control deportivo han significado una revolución entre los aficionados al deporte. Le permite tener acceso a información detallada sobre la distancia recorrida, la velocidad, pulsaciones, respiración, e incluso realiza tareas de entrenador personal recomendando ejercicios y posibles mejoras en la manera de correr o respirar.

Una vez finalizado el ejercicio físico, se almacenan las marcas del día y se comparan con las anteriores, teniendo así una visión de su progresión. Toda la información puede compartirse con otros usuarios y hacer comparaciones con tablas estándares.

José Manuel empieza a correr cada día a las siete de la mañana y, durante su recorrido, ve despertar a la ciudad. La mejor época para correr es la primavera, cuando las mañanas son frescas pero no frías. Ahora, en pleno febrero, el frío azota sus mejillas y el sol apenas empieza a aclarar el horizonte marino.

José Manuel es diseñador gráfico independiente. Ha logrado un cierto renombre en los círculos de su profesión y no le faltan encargos que realizar.

En innumerables ocasiones le han ofrecido un puesto fijo en alguna empresa, pero prefiere ser él quien escoja los proyectos donde trabaja.

Después de la carrera matutina, vuelve a casa, un antiguo piso de pescadores reformado en estudio, donde además de vivir, trabaja.

Su piso pertenece al histórico barrio de la Barceloneta, donde vivían antiguamente los pescadores con base en el puerto de Barcelona. Habitada tradicionalmente por gente humilde y con ambiente muy familiar, la Barceloneta está actualmente en el punto de mira de la especulación inmobiliaria. Con la recuperación de las playas de Barcelona y la construcción de los paseos junto al mar, muchos son los que desearían hacerse con el terreno que ocupa este barrio y reconvertirlo en barrio residencial de lujo con el cercano mar como principal valor añadido.

A media mañana, José Manuel habla con su hermana, Cristina.

- Hola fea, mañana tengo el día libre, ¿te apuntas a esquiar?

- Hola tontorrón. Pues me encantará ir. Necesito desconectar un poco de las clases.

- No te perderás nada importante, ¿no?

- No te preocupes, el mismo tostón de todos los días. Ya pediré los apuntes.

- Perfecto, entonces te recojo a las seis.

- ¡Sí que me haces madrugar!

- Ya sabes que si salimos más tarde encontraremos todo el tráfico de la gente que trabaja fuera.

- Vale, hazme una llamada perdida cuando llegues y bajo. Un besote.

La profesión de José Manuel le permite tomarse algún día libre entre semana, ocasión que aprovecha para ir con su hermana a esquiar o a practicar algún otro deporte.

Cristina estudia Matemáticas en la Universidad de Barcelona, en el antiguo edificio de 1882, situado en la plaza Universidad. De vez en cuando, si su hermano tiene un día libre, ella se salta las clases para escaparse con él y practicar alguna de las actividades deportivas que tanto les gustan a los dos.

Al día siguiente, después de esperar más de lo deseado a su hermana, Juan Carlos conduce de camino a la estación de esquí de La Molina. Tiene integrado su gadget con la pantalla del coche, de manera que puede ver la información del GPS fácilmente.

Hay más tráfico del que imaginaban a las seis y media de la mañana. Hay gente circulando por las carreteras durante las veinticuatro horas del día, y los que están acostumbrados a un horario, no alcanzan a entender dónde va la gente el resto de horas.

Sobre las ocho y cuarto pasan por el Túnel del Cadí, que permite acceder a los Pirineos atravesando las montañas por sus entrañas, acortando considerablemente el tiempo del viaje, aunque teniendo que pagar un excesivo peaje de más de diez euros.

Al salir del largo túnel, la pantalla del coche conectada al gadget de José Manuel les avisa de un accidente que provoca retenciones en la carretera GIV-4082, de acceso a La Molina después del pueblo Alp. Inmediatamente, el GPS les propone un camino alternativo a través de la carretera GI-404. Esta carretera parte de un desvío antes de llegar a Alp y permite llegar a La Molina por un recorrido algo más largo y sinuoso.

- Mira un accidente de un camión corta la carretera de acceso a La Molina. Iremos por el camino alternativo. - Comenta José Manuel a su hermana.

- Es una maravilla que te avise en tiempo real de los accidentes, ¿no?. Si no tuvieses el nuevo gadget no nos hubiésemos enterado hasta encontrarnos con el accidente.

- Pues sí, nos ha ahorrado un buen rato.

Una vez en las pistas, adquieren su Fortfeit virtual con sus gadgets y descargan el plano de las pistas sin coste alguno.

- ¿Preparada?

- Por supuesto. Voy a hacerte sudar para alcanzarme por las pistas, abuelo.

- Eso ya lo veremos. Vamos a activar el localizador por si nos perdemos. Así sabremos dónde está el otro en todo momento. - José Manuel sincroniza su gadget con el de Cristina para conocer su posición sobre el plano de la estación de esquí.

- ¡Vamos!

Al llegar al primer telesilla, la barrera se abre automáticamente al acercarse, sin tener que introducir ningún Forfeit manualmente.

Es un día frío pero soleado, el día perfecto para disfrutar de la nieve polvo que permite deslizar los esquís con facilidad. Los fines de semana se forman interminables colas en los telesillas y telearrastres, pero al ser un día entre semana, no hay demasiada gente esquiando.

Gracias a sus gadgets, saben en todo momento dónde se encuentran y localizan fácilmente las pistas a las que quieren ir o las que están cerradas.

Sobre las tres, se dirigen a la cafetería para comer un bocadillo, agotados de las intensas horas de esquí sin muchas paradas debido a la poca gente esquiando y a la rapidez de sus accesos a los remontes.

- ¡Vaya paliza que te he dado! - Cristina bromea con su hermano.

- Pero si he tenido que esperarte todo el rato.

- Mentiroso.

- Vaya gozada de día. Comemos en la terraza, ¿vale?

- Claro, vamos a pedir y salimos.

Después de comer y disfrutar del sol, esquían una hora más y  vuelven al coche andando con dificultad debido a las rígidas botas. Después de colocar los esquís en el porta esquís del techo del coche, emprenden la vuelta, cansados pero contentos del día que han disfrutado.

Esta estación de esquí ha sido de las primeras en adaptarse al nuevo gadget para facilitar el uso de las instalaciones a sus usuarios y para agilizar las colas que nadie quiere sufrir.

Poco a poco, todos los sectores van adaptándose y aprovechando las ventajas de un dispositivo que se está convirtiendo en indispensable en la vida de los ciudadanos y que ha marcado un antes y un después en la sociedad.

 

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