Capítulo 5: Consolidación (1)
Abril 30, 2008
Tras un año desde el lanzamiento del nuevo gadget, catorce millones de personas ya lo han adquirido y lo utilizan a diario en España. En Italia, el ritmo de ventas y de adaptación de sistemas está muy avanzado después de seis meses de funcionamiento.
En ese momento, con el producto muy probado y mejorado en algunos aspectos, se realiza el lanzamiento en el resto de países europeos con grandes expectativas.
Desde Estados Unidos se observa detenidamente la expansión del nuevo producto y ya empiezan a negociarse las condiciones de explotación con el gran holding en el que se ha convertido Arli Tech.
En este país, tan dado a los debates y análisis televisivos, se preguntan cómo puede haberse desarrollado un sistema tan futurista como este en la vieja Europa, sin que hayan sido ellos o los japoneses los pioneros.
Como ya se esperaba, surgen detractores por parte de grupos antisistema, pero sus protestas y discursos no pueden parar la gran maquinaria que se ha puesto en marcha.
El Presidente español y su Gobierno, aliado de Arli Tech desde el principio, se ha erigido como gran defensor y estandarte del sistema ante su país y ante la Unión Europea.
En su afán de divulgación, en el aniversario del lanzamiento, presenta un plan en el Parlamento para que la utilización del gadget pase a ser obligatoria al cabo de un año. De esta manera pretende la eliminación de los documentos oficiales de identidad, ahorrando así la ardua tarea administrativa que supone su expedición y control.
Para que todo ciudadano mayor de edad disponga del obligado gadget, promete una subvención para facilitar la compra y un acuerdo con Arli Tech para el desarrollo de un modelo más sencillo y económico que cubra las necesidades de los estratos más humildes de la población.
El mencionado plan acarrea un gran revuelo político por parte de los partidos de la oposición y es noticia durante mucho tiempo.
La opinión pública está enfrentada. Hay quien opina que es un gran avance tecnológico que le facilita la vida y hay quien opina que es una imposición antidemocrática y que tiene como único objetivo el control de los ciudadanos por parte del poder ejecutivo.
En las ciudades más pobladas, la reacción es mayoritariamente a favor de la utilización del nuevo dispositivo, pero en el interior, en zonas más rurales, las reticencias se multiplican, alzando voces en contra.
Otros países alaban la decisión del Gobierno español y no descartan aplicar la iniciativa en su propio territorio más adelante. El presidente francés va más allá y anuncia que su país promoverá la obligatoriedad del uso del dispositivo en un corto periodo de tiempo y que presionará a la Unión Europea para que todos sus miembros tomen esa misma decisión para unificar así el control de las fronteras europeas.
El debate queda abierto y todos los países afectados hacen declaraciones a favor o en contra sobre esta posible obligatoriedad, colapsando las noticias con este tema.
Ante la anunciada ley de obligatoriedad de utilización del gadget, un elevado porcentaje de gente que no lo tiene todavía, se decide a adquirirlo para no tener problemas de agotamiento y aglomeraciones más adelante.
Paralelamente al despliegue efectuado por Arli Tech, nuevas empresas se crean para aprovechar las oportunidades de negocio generadas, como por ejemplo para la adaptación de controles de acceso y apertura automática de puertas a través del gadget.
Los grandes almacenes son de los primeros en aprovechar sus ventajas y encargan la adaptación de sus sistemas para sustituir sus tarjetas de fidelización por una lectura de los datos del usuario a través del gadget.
Importantes empresas con agentes comerciales que utilizaban PDAs o portátiles para la comunicación con sus empresas, aprovechan el lanzamiento del gadget empresarial Plutón para adaptar sus sistemas e integrar funcionalidades.
Empresas de consultoría informática crean departamentos especializados en la integración de sistemas con el gadget. Para ello, Arli Tech proporciona una serie de APIs[1] que ofrecen funciones o rutinas que pueden ser llamadas desde un programa para interactuar con el dispositivo.
Algunas de estas nuevas empresas, nacidas del espíritu emprendedor de sus creadores, son adquiridas por el holding Arli Tech para mantener su control sobre todas las operaciones realizadas sobre el gadget.
El gran holding también se enfrenta a problemas, como los expedientes en estudio por parte de los tribunales de competencia español y europeo, pero los dirigentes del holding saben dónde y cómo encontrar respaldos poderosos.
[1] API es el acrónimo correspondiente a ‘Application Program Interface’, o ‘Interfaz de Aplicación del Programa’. Una API representa un interfaz de comunicación entre componentes software.
Capítulo 4: Lanzamiento (5)
Abril 29, 2008
En Madrid vive Rosa, una administrativa de veintiséis años que trabaja en una multinacional del sector de la automoción. Lleva meses rodeada de compañeros que van adquiriendo el dispositivo y cantando sus alabanzas. Ella ha sido reticente a dejar su viejo móvil y pasarse al nuevo artilugio. Le parece que tiene muchas funcionalidades que ella nunca utilizará, aunque ve útil todo lo referente a los trámites administrativos y que permita olvidarse de llevar documentación oficial encima.
Cada día, de camino al trabajo, puede ver multitud de paneles publicitarios anunciando el nuevo dispositivo y sus funcionalidades. A la hora de la comida, cuando va con sus compañeros a un restaurante cercano que ofrece un menú a un precio razonable, puede comprobar como en todas las mesas hay algún orgulloso usuario del nuevo invento. Incluso en la intimidad de su casa, no puede olvidarse de él porque, en cuanto enciende el televisor, continúa el bombardeo publicitario.
Para su sorpresa, siete meses después del inicio de las ventas, se encuentra con un modelo Venus entre sus manos. Acaba de abrir el regalo que le han hecho sus padres por su cumpleaños.
- ¿No te gusta? – Pregunta su madre contemplando el gesto de Rosa en su rostro.
- Sí, es muy bonito. Sabía que llegaría el día que tendría uno, pero lo he estado retrasando porque me parece que están muy pesados con este cacharro.
- Entonces no te gusta. – Repite su madre.
- Que sí mamá. Muchas gracias, pero os habéis gastado mucho dinero.
- Es el mismo modelo que tiene la hija de Marga. Dice que está muy contenta con él y que a todo el mundo le gusta.
- Dudábamos entre el modelo Venus y el Mercurio, pero al final nos pareció más elegante el Venus. – Interviene el padre.
- Creo que una compañera tiene el Mercurio. Éste me gusta más.
- Para activarlo puedes hacerlo por teléfono o mediante una web. Lo pone en la caja.
- Cambiando de tema, ¿cuando nos presentarás a ese chico con el que saliste a cenar el otro día?
- Sólo es un amigo, mamá.
- Porque tú quieres hija. Con lo guapa que eres. Si solo fueses un poquito más lanzada…
- Prefiero seguir hablando del cacharro este…
Más tarde, Rosa efectúa la activación del dispositivo sin grandes dificultades. ‘Por fin un aparato un poco intuitivo’, piensa.
Al día siguiente, de camino al trabajo decide activar el GPS para que vaya guiándola y así, de paso, lo prueba. Se coloca el auricular en la oreja derecha y llama a su madre para agradecerle el regalo y decirle que ya está activo.
En la oficina, sus compañeros se fijan en el nuevo complemento que lleva en la muñeca y le hacen comentarios.
- Buenos días Rosa. Vaya, un modelo Venus. Te queda muy bien.
- Gracias.
- Rosa, ¡tú también! De esta semana no pasa que me compro uno. Ya casi soy la única que no lo tiene.
- ¡Es que no estás en la onda, Silvia! – Bromea Rosa, contenta con su nuevo juguete.
- ¡Hola Rosa! ¿Quieres que te pase el último video clip de Chambao? – Le comenta Jesús, uno de los comerciales.
- Si sabes como hacerlo. Yo aún no domino.
- Mira, en esta pantalla puedes ver todos los dispositivos activos que hay cerca de ti. Puedes elegir uno, y enviar lo que quieras apretando ‘transferir’. A ver si te ha llegado.
- Me pregunta si acepto una descarga de este número.
- Si me pones en la agenda te dirá que soy yo el que lo envía. Dale a aceptar y ya lo tienes.
- ¿Y para verlo?
- Aquí mira: Reproducción multimedia. Y luego le das a Vídeos. Aquí sale la lista de los que tienes. Solo tienes el de ejemplo y el que te he pasado. Seleccionalo y a ver.
- Vaya qué bien que se ve. Gracias.
- Ya te iré pasando cosas. También te las puedes bajar de Internet y copiártelas en el dispositivo.
- Sí que se pueden hacer cosas. Tengo que ir aprendiendo a usarlas todas.
- Sólo tienes que ir probando un poco. Bueno, hasta luego.
- Hasta luego, Jesús.
Después del trabajo, Rosa va a hacer la compra y al llegar a la caja le preguntan si quiere pagar directamente con el dispositivo. Lo hace rápidamente y sin tener que firmar recibos, únicamente debe poner el pulgar en un área específica del dispositivo para que se pueda realizar la validación de la huella digital.
Una vez pagada la compra, el dispositivo le muestra una lista de los artículos que ha comprado y le pregunta si quiere guardar la lista de la compra para la próxima vez.
- ¿Qué me pregunta ahora? – Comenta Marta confusa.
- Si almacenas la lista de la compra realizada, la próxima vez que vengas al supermercado, puedes mostrarla por pantalla e ir marcando lo que vas cogiendo para no olvidarte nada. Es muy práctico. Hay varias clientas que yo lo usan. – Le aclara la cajera.
- Ah! Muchas gracias.
Marta decide guardar la lista, así la próxima vez no tendrá la duda constante de que se deja algo.
Al salir del supermercado, se da cuenta de que cada vez se siente más cómoda y piensa que era una tontería ser reticente a su uso.
Unos días más tarde, sale a cenar con una amiga y, al salir del restaurante, un coche a toda velocidad se salta un semáforo y está a punto de atropellarlas. Se quedan paralizadas al ver las luces del coche acercarse rápidamente hacia ellas, pero el conductor consigue esquivarlas en el último momento con un movimiento brusco. Al cambiar de dirección, el coche se dirige hacia la acera contraria y golpea a un hombre que andaba tranquilamente. El coche se da a la fuga a toda velocidad y varias personas se acercan a ayudar al hombre atropellado.
- Madre mía, ¡casi nos atropella! – Comenta Rosa horrorizada, temblando de pies a cabeza.
- ¡Será cabrón! Vamos a ver si le ha hecho daño a ese hombre. Ha salido disparado con el golpe, el pobre. – Dice su amiga, increíblemente tranquila.
- ¡Apartaos! ¡Dejadle aire! – Dice un hombre que está arrodillado frente al atropellado. Está inconsciente, tiene una pierna en una postura imposible que indica que está rota y sangre en la cabeza a causa de la caída al suelo.
- Ya he llamado a emergencias. Despejad la zona hasta que llegue la ambulancia.
- Creo que molestamos aquí. – Comenta la amiga de Rosa. – No podemos hacer nada útil. Vayámonos a casa.
Por el camino comentan lo cerca que han estado de ser atropelladas y de la inseguridad de las calles. Se despiden y se dirigen cada una a su casa.
Una hora más tarde, Rosa está en pijama viendo la tele cuando alguien llama a su puerta. Se levanta del sofá un poco asustada. Mira por la mirilla y ve a dos agentes de policía.
- ¿Quién es?
- Policía. Queremos hablar con Rosa Díaz. – Se oye desde el otro lado de la puerta.
Rosa abre la puerta.
- Soy yo. ¿Hay algún problema?
- Tenemos entendido que presenció un atropello hace poco más de una hora. ¿Es cierto?
- Sí, casi nos atropellan a mi amiga y a mi también. ¿Cómo lo han sabido?
- ¿Me puede decir el modelo de automóvil, el color, si ha visto la matrícula o al conductor? – Responde el agente ignorando la pregunta de Rosa.
- Creo que era un Seat León rojo. Lo siento, no pude ver ni la matrícula ni al conductor. Estaba oscuro y todo pasó muy rápido. Me asusté mucho.
- ¿Por qué abandonó el lugar de los hechos?
- Había mucha gente y nos pareció que molestábamos.
- Tenga en cuenta para otra situación como esta, que debe quedarse para hacer una declaración. Tendrá que presentarse mañana en la comisaría.
- De acuerdo.
Rosa ignora que desde la sala de control del búnker, partiendo de la hora del aviso a emergencias para denunciar un atropello, han detectado todos los dispositivos activos en la zona y han pasado esta información a la policía. Desgraciadamente, el conductor del coche no lo llevaba y tienen que investigar para localizarlo.
Desde el búnker también se recuperan las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad de un cajero automático cercano para su análisis. La amiga de Rosa, que mantuvo la cabeza más fría durante el incidente, aporta las primeras cifras de la matrícula y confirma que se trataba de un Seat León rojo.
Con toda esta información y con las imágenes de la cámara de seguridad, la policía no tarda en detectar al conductor y proceder a su detención.
Rosa no lo sabe, pero ya es parte de la telaraña que forma el sistema Spiderweb.
Capítulo 4: Lanzamiento (4)
Abril 28, 2008
Unas horas más tarde, Marco está en el búnker hablando con el hombre de tez morena.
- ¿Te has vuelto loco? – Marco está fuera de sí. – ¿Cómo puedes haber matado a alguien aquí? Y una empleada, con compañeros suyos por todas partes. ¿Os ha visto alguien?
- Tranquilo, Marco. No tuve otro remedio, intentaba llevarse a uno de nuestros individuos clave.
- ¿Y cómo se supone que iba a pasar por encima de dos hombres armados? Te has extralimitado. Esto no va a hacer ninguna gracia arriba. Sabes muy bien que tenemos consignas contra el uso de la violencia.
- Claro, podemos manipular la mente, crear esclavos descerebrados, pero no podemos matar a nadie. Muy lógico.
- Esto puede hacer peligrar todo el proyecto. Tenemos que ocultarlo y evitar que llegue a oídos de los superiores.
- No te preocupes. Lo limpiamos todo inmediatamente. Hemos simulado un pequeño desprendimiento en el pasillo para justificar el ruido. A Ingrid la sacamos de aquí en un contenedor de residuos y la hemos enterrado en el bosque, en una zona poco accesible y sin caminos marcados.
- ¿Dónde está Andrés?
- Lo dormimos inmediatamente. Lo tenemos vigilado hasta que recupere la conciencia y podamos borrarle las últimas horas.
- Habrá que revisar el sistema de seguridad. Averigua exactamente qué hizo Ingrid para lograr entrar en una zona restringida. Quiero saberlo todo. Luego le pondremos remedio.
- ¿Qué le decimos a sus compañeros respecto a Ingrid?
- Les diremos que hemos tenido que despedirla con carácter inmediato debido a una trasgresión de las normas de seguridad. Enviaremos un comunicado interno recordando las normas de seguridad del búnker y el compromiso de confidencialidad para corroborar nuestra versión.
- Enviaré a alguien a limpiar su apartamento y cancelar el alquiler.
- Perfecto. No quiero volver a oír nada sobre este tema. Les daremos una prima a los agentes de seguridad por el trabajo bien hecho y para que mantengan la boca cerrada. Habrá que vigilarlos durante una temporada por si se les ocurre comentarlo con alguien. Habrá que borrar las grabaciones de las cámaras de seguridad.
- Prepararé el equipo de control y seguimiento.
- Espero que no vuelva a repetirse nada por el estilo. – Marco mira duramente a su compañero, quien le sostiene la mirada desafiante.
- Maldita sea. – Masculla el hombre de tez morena cuando Marco se aleja.
Capítulo 4: Lanzamiento (3)
Abril 27, 2008
Ingrid llega a su apartamento de Borredá al acabar el trabajo en el búnker. Se trata de uno de los tres apartamentos rurales del edificio llamado Can Pistola. Hay un apartamento en cada planta y suelen alquilarse los fines de semana a gente que quiere desconectar de la ciudad y pasar unos días en la montaña.
Ella ocupa el primer piso del edificio. Al llegar, se cambia de ropa, se sienta en el sofá y descansa un rato frente al televisor. Hace dos meses que no ve a Andrés. La última noticia es que está en Italia, dando soporte al nuevo arranque de Spiderweb. Suele llamarla una vez a la semana, pero su conversación es fría y distante, carente de ilusión. Le da la sensación que lo ha perdido para siempre.
Ingrid no sabe que cuando habla, Andrés repite mecánicamente lo que le inducen a decir, y algo que no pueden inducirle son los sentimientos ni la entonación. Los artífices de esta función tienen planeado provocar una ruptura en breve para zanjar el tema de una vez por todas.
A Ingrid le apasiona su trabajo y tiene acceso a información que ni sus superiores pueden imaginar ver. Al trabajar a tan bajo nivel con la máquina, puede saltarse algunos protocolos de seguridad que su rango no le permitiría sobrepasar.
Entre sus tareas, está la de controlar los terminales que acceden al superordenador, para comprobar su operatividad. Sabe exactamente cuántos hay, dónde están y los accesos que realizan, excepto ocho terminales que no deberían existir pero que están realizando transacciones con el superordenador durante las veinticuatro horas del día.
Sabe por los logs[1] de acceso que los usuarios utilizados para acceder a estos terminales son de máximo nivel, por lo que tienen acceso a toda la información que almacena el superordenador.
Esa misma tarde ha logrado localizar la procedencia de las transacciones de los terminales, estableciéndola en una zona del búnker donde se supone que no hay nada, simplemente rocas y tierra.
La curiosidad y las antiguas sospechas sobre la transparencia de la empresa, la impulsan a investigar dónde están esos terminales y quién los utiliza.
Al día siguiente, sale del despacho de los técnicos de sistemas y recorre los pasillos por los que tiene acceso investigando las puertas que no puede franquear. Existen tres puertas para las que no tiene acceso, pero únicamente una de ellas está en la zona en la que cree que están los terminales. Se supone que es un almacén y que no hay ninguna otra puerta que parta de él, pero Ingrid ahora está segura de que no es así.
Pasa el día con sus tareas cotidianas y pensando cómo podría entrar en ese almacén. Sabe que existe un programa en el superordenador que controla todos los accesos del búnker así como electricidad, luces, aire acondicionado y comunicaciones. Tras mucho pensar, llega a la conclusión que la mejor opción es acceder a ese programa y modificar sus permisos de acceso para poder entrar. Aunque hacer eso dejaría un rastro indicativo de que ella ha entrado en la estancia, por lo que decide que necesita una tarjeta de acceso que no sea la suya para modificar los permisos y utilizarla para entrar sin dejar rastro.
Para poder llevar a cabo su plan, crea un pequeño gusano, un sencillo software que se instala en el superordenador y que almacena los usuarios y contraseñas utilizados para acceder al programa de control. Lo deja instalado confiando que al día siguiente alguien habrá accedido al programa y habrá quedado registrado su usuario y contraseña.
La seguridad del búnker es estricta para entrar y para acceder a zonas restringidas, pero una vez en su puesto de trabajo, el personal acaba dejando las tarjetas sobre las mesas o en las chaquetas. Al día siguiente a primera hora, aprovechando esta dejadez, Ingrid se propone tomar prestada una tarjeta en una se sus visitas a la sala de control.
Al entrar en la sala, fija su objetivo en una de las mesas de la última fila, donde uno de los empleados ha dejado la tarjeta colgada de la solapa de la americana dispuesta sobre el respaldo de la silla. Reuniendo valor, se dirige hacia allí con unos papeles en la mano aprovechando un momento en el que el empleado va a hacer una consulta a otra mesa. Simulando la caída de uno de los papeles, se agacha y se guarda la tarjeta entre el resto de papeles mientras recoge los que ha dejado caer. Sorprendida de lo fácil que ha resultado, se marcha a su puesto de trabajo.
Al comprobar su gusano, descubre aliviada que alguien ha accedido y que ha conseguido obtener los datos que necesita. Sintiéndose observada por todos debido a su sentimiento de culpabilidad, entra en el programa de control y no le cuesta cambiar los permisos del empleado a quien ha robado la tarjeta para poder acceder a todas las estancias del complejo.
Decidida a llegar al fondo del asunto, se dirige hacia la puerta del almacén mientras observa si hay alguien cerca. Una vez ante la puerta, respira profundamente y pasa la tarjeta por el lector. El led de acceso pasa del rojo al verde y un zumbido indica que se ha abierto la puerta.
Ingrid abre la puerta, asoma la cabeza y al ver que no hay nadie al otro lado, pasa y cierra tras de sí. A simple vista, la estancia es un almacén como se suponía, pero al fondo hay una puerta que no debería estar ahí.
En todas las puertas hay una pequeña ventana a la altura de los ojos que permite ver el otro lado. Se asoma a la puerta que no debería existir y ve al otro lado un pasillo como el que acaba de utilizar para llegar al almacén. Vuelve a utilizar la tarjeta de acceso y esta puerta también se abre.
Poco a poco, se asoma al pasillo y observa que hay tres puertas cerradas. No hay ningún movimiento en el pasillo, todo está en calma. Se acerca sigilosamente a la primera puerta y puede ver dentro dos filas de literas, algunas de las cuales están ocupadas por gente durmiendo. Sigue hacia la segunda puerta, y ve lo que parece un comedor y una zona de entretenimiento donde alcanza a ver tres personas, un hombre y dos mujeres, leyendo en unos sofás.
Cuando está a punto de ir hacia la tercera puerta, ve que en el comedor hay otro hombre que no había visto y que se acerca hacia ella. Rápidamente retrocede hasta la puerta del almacén y consigue entrar justo antes de que se abra la puerta del comedor. Al observar desde su escondite se queda helada al ver que el hombre que ha salido del comedor y se dirige al dormitorio es Andrés.
Observa a su marido con mirada incrédula. Viste un mono blanco como el resto de personas de esa sección del búnker. Lleva el pelo bastante corto, en un corte de estilo militar. Su semblante refleja tranquilidad y las ojeras que había ido acumulando por falta de sueño en los últimos meses de intenso trabajo, han desaparecido.
Rápidamente, antes de que Andrés abra la puerta del dormitorio, Ingrid sale de su escondite y se dirige hacia Andrés. Sin mediar palabra, le coge la mano y lo arrastra hasta el almacén, donde cierra la puerta tras de sí.
- ¡Andrés! ¿Qué estás haciendo aquí? Me dijeron que estabas en Italia.
Andrés la observa con mirada desconcertada, como si no entendiese de lo que le habla.
- ¿Estás bien? Di algo. – Ingrid no entiende la falta de reacción después de tanto tiempo sin verse.
- No sé de qué me hablas. ¿Quién eres? Creo que te confundes de persona.
- ¡Pero qué dices! Soy Ingrid, tu mujer. ¿Qué te pasa?
- Lo siento pero ni me llamo Andrés ni tengo mujer. Si me perdonas, tengo que prepararme para ir a la sala de control dentro de diez minutos.
- No puede ser. ¿Qué te han hecho? ¿No recuerdas nada?
- Recuerdo que tengo trabajo que hacer. – Andrés intenta dirigirse hacia la puerta, pero Ingrid se interpone.
- Intenta recordar, Andrés. Soy Ingrid. ¿No te sueno de nada? Escucha, te han borrado la memoria. Te llamas Andrés Puig, tienes 32 años, informático. Hace unos meses cambiaste de trabajo y pasaste a ser empleado de Arli Tech. Te contrató Marco Andrali y trabajaste en el software de un nuevo gadget. Teníamos sospechas de que algo raro pasaba. Tenías más capacidad de aprendizaje y trabajo. ¿No lo entiendes? Te estaban haciendo algo con la mente y ahora te han quitado los recuerdos.
- No sé de qué me hablas.
- ¿A no? ¿Cuánto hace que estás aquí? ¿Dónde naciste? ¿Recuerdas a tus padres? ¿Qué estudiaste? ¿Has tenido alguna novia?
- Que yo recuerde, siempre he estado aquí. Aunque no me recuerdo siendo más joven.
- ¿Lo ves? Porque te han borrado la memoria.
- Tengo que hablar con el supervisor. Él nos aclarará todo esto.
- ¡De eso nada! Tenemos que salir de aquí. Luego iremos a la policía.
- Tu voz me suena de algo.
- Me has estado llamando por teléfono una vez por semana. ¿No te acuerdas de nuestras conversaciones?
Andrés se siente confuso. Le parece una locura lo que está diciendo esta mujer, no la recuerda en absoluto, pero le parece raro no recordar nada de su infancia, ni a sus padres. Realmente hay algo raro en todo esto.
Ingrid coge de la mano a Andrés y lo arrastra hacia la otra puerta. Observa el pasillo, que parece despejado, y tira de Andrés hacia los vestuarios. Entra en el vestuario de hombres comprobando que no hay nadie y busca algo que ponerle a Andrés. Consigue unos tejanos y una camiseta un poco grandes para él y le obliga a ponérselos rápidamente. Al salir de nuevo al pasillo, se dirigen hacia la salida, pero de repente, detrás de ellos aparecen dos hombres.
- ¿Cómo pretendes sacarlo de aquí, Ingrid? – Un hombre de tez morena la mira fijamente. Está acompañado de un enorme empleado de seguridad preparado para actuar en cualquier momento.
- ¿Qué le habéis hecho? ¡Monstruos!. – Ingrid está temblorosa, sabiéndose atrapada, aguantando las lágrimas que pugnan por salir.
- ¿Monstruos? Le hemos dado una mejor vida. Gracias a nosotros está en un plano superior de inteligencia y de utilización del cerebro.
- ¿Quién os ha dado derecho a hacer algo así? Él no lo ha pedido.
- Tenía un gran potencial pero estaba atrapado en una vida patética. Le hemos liberado.
- No tenéis derecho. ¡Dejadnos ir!
Ingrid prosigue su camino hacia la puerta de salida con Andrés todavía cogido de la mano. El empleado de seguridad se lanza hacia Ingrid, pasando junto a Andrés que no parece ser ninguna amenaza. Cuando está apunto de coger a Ingrid por el pelo, el empleado de seguridad se dobla con un grito seco. Andrés le ha propinado un fuerte codazo en el estómago. Antes de que se recupere el agredido, Andrés le coge la cabeza y la golpea con fuerza contra la pared. El empleado de seguridad, dejando una mancha de sangre en la pared blanca, cae al suelo poco a poco, prácticamente inconsciente.
Al traspasar la puerta de cristal blindada que da a los ascensores, se encuentran con dos empleados de seguridad apuntándoles con las pistolas.
- ¡Quietos! No os mováis.
- A mí me necesitan. – Andrés se interpone entre las armas e Ingrid y sigue andando hacia los ascensores.
- Quieto o dispararemos.
- Maldita sea. – Balbucea Ingrid, muy nerviosa y asustada
- Saldremos de aquí. – Andrés habla con seguridad, sin miedo.
Mientras Andrés sigue avanzando, un atronador disparo resuena en el pasillo. Los empleados de seguridad que hay ante Andrés no han disparado. Al girarse ve como Ingrid se lleva las manos al pecho, empapado de sangre y se desploma, incapaz de mantenerse en pié.
Detrás de Ingrid está el hombre de tez morena, con un arma en la mano, apuntando ahora a Andrés.
- ¡No! – Andrés se arrodilla junto a Ingrid que, mirándolo, exhala su último suspiro salpicando de gotitas de sangre el mono blanco de Andrés.
Un golpe seco en la nuca deja a Andrés inconsciente impidiendo toda reacción posible.
Llevadlo a la sala de tratamiento. Habrá que hacerle olvidar antes de que vuelva al trabajo.
[1] Un log es un fichero de texto donde quedan registradas las operaciones realizadas mediante alguna aplicación informática.
Capítulo 4: Lanzamiento (2)
Abril 25, 2008
Andrés se despierta en una litera al oír la señal de cambio de turno. Tiene media hora para prepararse e ir a la sala de control. Sus tres compañeros de equipo se incorporan de sus respectivas literas. En silencio, empiezan a cambiarse de ropa y refrescarse antes de pasar a la cafetería donde toman un desayuno completo.
El último aviso les indica que deben dejar la cafetería y dirigirse a la sala de control. Se trata de una habitación con ocho terminales dispuestos en una mesa elíptica. Los terminales están conectados al superordenador y permiten el análisis de la información marcada por éste como sospechosa.
Al entrar en la sala, cuatro de sus compañeros se levantan de sus puestos para ir a descansar. Andrés ocupa el asiento que ha dejado libre uno de sus compañeros y con un rápido vistazo se pone al día de lo estaba haciendo y sigue con su análisis.
Existen cuatro equipos de cuatro personas. Los turnos de trabajo son de seis horas y siempre trabajan dos equipos a la vez. Cada tres horas, uno de los equipos es sustituido por otro, de manera que trabajan en turnos solapados. Esto permite a los equipos trabajar durante seis horas y descansar otras seis.
Los 16 individuos encargados del análisis detallado de la información sospechosa, han sido seleccionados y estimulados neurológicamente. Su capacidad de análisis de información es mucho más elevada que la de una persona normal.
Las instalaciones utilizadas en este importante departamento del proyecto, están situadas en un ala restringida del búnker y pocos conocen su existencia.
Estos individuos trabajan como uno solo, como un gran cerebro capaz de realizar un gran número de actividades de forma concurrente. Han dejado de tener una personalidad propia, son lo que se les pide que sean. Hacen lo que se les ordena. El paso a la Fase 1 no es únicamente una ampliación de la capacidad mental, también incluye una modificación de la conducta y de la personalidad. Son grandes mentes, pero controladas por sus superiores.
Andrés ya no recuerda sus anhelos personales, su vida privada, su amor por Ingrid, la alegría por la vida, sus problemas cotidianos. Nada de todo eso le afecta. Ahora es un esclavo de la empresa, pero no se siente como tal. No conoce otra existencia posible, no recuerda que la tuvo.
Se levanta, come, trabaja, descansa, conversa con sus compañeros, sin necesitar nada más para ser feliz. Le gusta su trabajo y lo hace bien. No tiene constancia de su anterior vida y no la echa de menos.
Capítulo 4: Lanzamiento (1)
Abril 24, 2008
A principios de septiembre empiezan las ventas del nuevo dispositivo. Hay una campaña de marketing invasiva. Los ciudadanos se encuentran con publicidad en todos los medios de comunicación. Las revistas y periódicos dedican extensos artículos al funcionamiento del nuevo sistema. Las televisiones realizan reportajes y recogen opiniones de usuarios.
Los anuncios ya no son enigmáticos, sino descriptivos de todas las funcionalidades y modelos disponibles. Aún así, siguen teniendo el encanto y el atractivo de una buena campaña de marketing.
Marcial y sus compañeros siguen con atención toda la campaña. Incluso en muchas de sus clases los profesores toman como ejemplo estos anuncios y basan sus explicaciones en ellos, para mantener la atención de los alumnos con ejemplos actuales e interesantes para ellos.
Es imposible mantenerse al margen. Poco a poco, se va creando sobre los ciudadanos una necesidad artificial. La necesidad de tener algo que realmente no necesitan. Cada vez más gente aparece por el trabajo con su nuevo dispositivo en la muñeca y lo muestran con orgullo a sus compañeros. Se crean camaraderías con los que lo tienen, comparten información sobre su funcionamiento y hacen broma con los que todavía utilizan el anticuado móvil.
Los directivos y comerciales son los primeros en sucumbir a la nueva necesidad impuesta. Es cuestión de imagen. Las PDAs y BlackBerries quedan obsoletas. En las reuniones se muestran con orgullo los mejores modelos.
Los políticos, sobretodo los del partido gobernante que ha promocionado el nuevo dispositivo, dan ejemplo utilizándolo y alabando sus funcionalidades. En las webs oficiales se explica cómo utilizarlo para facilitar trámites administrativos. Ya no hace falta rellenar interminables cuestionarios con información que ya se había proporcionado, ni incluir copias de documentos oficiales obtenidos en otras instituciones de la Administración. Con una lectura del nuevo dispositivo, se recupera toda la información que se centraliza a través de SARA, aunque de manera totalmente transparente al usuario.
Los establecimientos más exclusivos son los primeros en admitir el pago mediante el nuevo dispositivo.
También los trabajadores más humildes y los estudiantes, quedan rápidamente ensimismados por las maravillas del nuevo dispositivo. Los más reticentes son los ciudadanos más mayores, que suficiente han tenido con aprender a utilizar el móvil, como para ahora complicarse con otro aparato más intrincado.
Las ventas son astronómicas, las tiendas agotan rápidamente las existencias a pesar del elevado precio del producto.
Nuevas remesas llegan a las tiendas con todas las unidades reservadas de antemano. La cercana campaña navideña se prevé impresionante y se teme no poder dar servicio a tanta demanda. Las fábricas funcionan a todo ritmo y se subcontratan partes del proceso de producción para poder fabricar más rápidamente.
Aparecen algunos errores en el funcionamiento de los dispositivos, pero cada error detectado es enviado directamente a la central de incidencias y resuelto rápidamente por el equipo de mantenimiento. Una vez solventadas las incidencias, se realiza una actualización automática de todas las unidades, evitando que se reproduzcan los errores ya solventados. Esta actualización es totalmente transparente al usuario, que no llega a saber que su preciado gadget ha sido actualizado.
En el búnker hay una gran actividad de control de los datos recibidos y existe una estrecha colaboración con las autoridades para detectar actividades sospechosas.
Se controlan todos los accesos fronterizos donde se utiliza el dispositivo como pasaporte y donde para los que no lo tienen, se envía una imagen escaneada del pasaporte que es analizada por un detector tipográfico y almacenados los datos. Combinando esta información con la de personas buscadas, se logra un control mucho más efectivo de las fronteras.
El nuevo sistema, registra todas las llamadas realizadas desde los dispositivos y las analiza en busca de palabras concretas que puedan utilizar delincuentes, del mismo modo que viene haciendo la CIA desde hace tiempo en zonas determinadas del planeta. El superordenador posee un interpretador de voz humana capaz de reconocer ciertas palabras clave como nombres de armas o de organizaciones terroristas. Al detectar una de estas palabras, se envía la grabación de la conversación a las autoridades pertinentes para su investigación.
Por otro lado, se controlan todos los pagos realizados mediante el dispositivo como si de la tarjeta de crédito se tratase. Se almacenan por cada usuario y se realizan estadísticas de hábitos de consumo, de eficacia de la publicidad, de frecuencia de compra, etc.
Se comprueban los gastos realizados con los ingresos declarados para detectar discordancias que indiquen la utilización de dinero negro.
Se controlan los movimientos de los ciudadanos mediante el GPS incorporado al dispositivo. Existen unas zonas delimitadas como restringidas que provocan una investigación en caso de ser visitadas.
Ciertas personas son vigiladas de cerca mediante el dispositivo, tales como presuntos colaboradores de bandas terroristas, delincuentes conocidos o liberados tras su condena, políticos radicales, hombres de negocios poderosos, periodistas de investigación y todo aquel que pueda incurrir en actividades delictivas o molestas para el Gobierno.
Todo este cruce de información es analizado mediante el superordenador que marca las actividades sospechosas. Éstas deben ser investigadas más detenidamente para ser enviadas a la policía o descartarlas.
Capítulo 3: Revelación (6)
Abril 23, 2008
Cuando faltan dos semanas para el arranque, Marco llama a Marta y Oriol a su despacho.
- Habéis hecho un gran trabajo y un gran esfuerzo que la empresa valora muy positivamente.
- Gracias.
- Mañana nos vamos al CPD Catllarás. La última fase del arranque la llevaremos a cabo desde allí. ¿Tenéis algún inconveniente en pasar allí unos días?
- Si es solo hasta el arranque, no. – Comenta Oriol.
- Perfecto. Quedamos aquí a las nueve y yo os llevo.
Marta espera encontrar allí a Andrés y aclarar las cosas. No sabe qué pensar. Por un lado, le encanta su trabajo y, por otro, algo le dice que las cosas no van bien.
Decide poner por escrito sus sospechas y envía un correo electrónico a su mejor amiga, con quien ha compartido sus sospechas. Espera equivocarse y acabar riéndose con su amiga por ser una paranoica. Prepara su equipaje y se va a dormir pronto para estar fresca al día siguiente.
En una habitación oscura, cubierta de monitores que muestran imágenes procedentes de cámaras de vigilancia ocultas, un operador da explicaciones referentes a un papel que sostiene en la mano.
- He pensado que le interesaría estar al corriente del correo electrónico que hemos interceptado de Marta a su amiga. Le explica ciertas sospechas sobre la empresa y sus métodos.
- Has hecho muy bien – Responde el hombre de tez morena, sentado a su lado – Cambia el mensaje. Dile a la amiga que se va unos días fuera por trabajo y que la llamará cuando vuelva.
- De acuerdo.
Al día siguiente, tras el viaje entre el intenso tráfico, llegan a su destino Marco y sus acompañantes. Una vez en el búnker, dejan a Oriol en manos de un responsable en la sala de control y Marco lleva a Marta por un pasillo que no había visto en su anterior visita.
Entran en una sala que sólo contiene una camilla en el centro, la misma donde estuvo Andrés hace unos días.
- ¿Qué es esto? – Pregunta Marta, intrigada y un poco asustada.
- Ha llegado el momento de que pases a la Fase 1. – Responde Marco.
- ¿Qué es la Fase 1?
- Una nueva existencia mucho más plena. – Marta se gira y se encuentra frente a Andrés, al que no ha oído llegar.
- Andrés, ¿estás bien? Me tenías preocupada. ¿A qué viene todo esto? – Marta habla en un susurro, buscando una complicidad a la que Andrés no corresponde.
- Relájate y deja que hagan de ti una mejor persona. – Mientras dice estas palabras, Andrés mueve la mano que tenía oculta tras su cuerpo e inyecta a Marta un líquido en el cuello con una inyección neumática.
- ¿Qué has hecho? ¿En qué te han convertido? – Marta mira con incredulidad la mano de Andrés, que todavía aguanta la inyección.
Entre Marco y Andrés, la tienden en la cama sin obtener resistencia.
- No entiendo. – Es lo único que es capaz de decir Marta antes de cerrársele los ojos.
- Salgamos. – Es lo último que oye de boca de Marco antes de pasar a la inconsciencia.
Mientras se cierra la puerta tras ellos, se puede oír como un leve pitido envuelve a Marta, estirada en la camilla.
Capítulo 3: Revelación (5)
Abril 23, 2008
La expectación de los medios de comunicación es cada vez mayor ante el lanzamiento del nuevo producto, a pesar de estar en plenas vacaciones estivales.
Durante dos semanas, el Gobierno mantiene el silencio ante las constantes interrogaciones respecto al anuncio, pero finalmente, el mismo Presidente del Gobierno comparece en rueda de prensa para dar su apoyo al nuevo dispositivo.
- Me complace anunciar una importante reestructuración de la Administración Pública para agilizar la gestión de trámites a los ciudadanos en continuación con la estrategia iniciada por el sistema SARA. Hemos hecho un importante esfuerzo para actualizar nuestros sistemas informáticos y para adaptarnos a un nuevo dispositivo que permitirá una vida más sencilla en este mundo tecnológico en el que vivimos. De esta manera, queremos que España se convierta en puntal tecnológico a la vanguardia de Europa. Para alcanzar este objetivo, nos hemos aliado con una importante empresa que presentará en breve el dispositivo anunciado. – El Presidente hace una pausa para comprobar la atención de los periodistas, deseosos de hacer preguntas. – Junto a mi se encuentra el representante en España de la empresa que está llevando a cabo el proyecto: Marco Andrali, de Arli Tech.
- Buenos días. En nombre de la empresa a la que represento y en el mío propio, quiero agradecer al Gobierno, y especialmente al Presidente, su total colaboración y dedicación para poder realizar este importante proyecto que beneficiará a todos los ciudadanos españoles. Dentro de dos semanas se lanzará al mercado un nuevo producto que revolucionará el sector de la tecnología personal y que estará integrado con los sistemas de la Administración para facilitar la vida de los ciudadanos. – Marco se muestra apasionado con el proyecto.
- En continuidad con la política de este Gobierno de realizar los máximos esfuerzos para mejorar la vida de los ciudadanos, quiero anunciar que se definirán beneficios fiscales para los ciudadanos que utilicen este dispositivo, puesto que será utilizado como documento oficial de identificación, en substitución del DNI y del Pasaporte. – Un murmullo surge entre los presentes después de estas palabras del Presidente.
La rueda de prensa continúa con gran número de preguntas a las que siguen extensas explicaciones sobre el funcionamiento del dispositivo.
La noticia recorre el mundo en cuestión de horas. Un comunicado de prensa detalla las características del dispositivo y las millonarias inversiones realizadas tanto por el Gobierno como por Arli Tech. También se indica una web propia del gadget con toda la información del mismo, incluyendo modelos, accesorios, precios y puntos de venta donde se podrá adquirir. A través de esta web se puede realizar una reserva previa para asegurar la compra, puesto que se espera una gran demanda por parte del público.
En pocos días, la web oficial recibe cientos de miles de visitas y miles de reservas de todos los modelos disponibles, a pesar de que uno de los inconvenientes resaltados por los analistas es el alto precio del producto.
Para poder utilizar el nuevo gadget, se crea una tarifa plana para poder realizar llamadas nacionales y transmisión de datos. El precio es muy competitivo para animar a los ciudadanos a adquirir el nuevo dispositivo. Haciendo cálculos, muchos se dan cuenta que ahorrarán bastante respecto a la factura del móvil que tienen actualmente.
Millones de lectores empiezan a distribuirse por sedes de las Administraciones y establecimientos donde se podrá utilizar el gadget, como si se tratase de los TPVs utilizados para los pagos con tarjeta.
Las reacciones de empresas que se sienten amenazadas no tardan en llegar. Empresas de móviles anuncian el lanzamiento de nuevos productos en un corto plazo de tiempo, confirman la gran experiencia que les avala, critican la funcionalidad del nuevo dispositivo y acusan al Gobierno de promover el monopolio dando tratos de favor a una única empresa.
La oposición se aferra a estas acusaciones y pide responsabilidades políticas por las inversiones realizadas en secreto, sin el beneplácito del Parlamento. No les importan los posibles beneficios, no los mencionan, únicamente se dedican a hincar el diente en las posibles irregularidades para obtener algún beneficio político.
Pese a todo, la expectación va en aumento y se espera el momento del lanzamiento con gran interés.
Capítulo 3: Revelación (4)
Abril 23, 2008
A principios de agosto, Marcial se encuentra de vacaciones con sus padres y su hermana en Menorca. Los exámenes han quedado atrás, todos aprobados, con mejores o peores notas.
Le gusta Menorca, es tranquila, tiene bonitas playas y ambiente por la noche. Están en un apartamento en Mahón y han alquilado un coche con el que visitan una cala diferente cada día.
Le choca la diferencia entre el norte y el resto de la isla. En vez de las apacibles calas que se pueden encontrar por toda la isla, en la parte norte predominan los acantilados, con espectaculares vistas. Como el cabo Favarix, donde hay un faro al que se llega por una estrecha carretera bordeada de ‘pedres soltes’, paredes de piedras puestas una encima de otra sin ningún tipo de elemento de unión. Las piedras están sueltas, de ahí su nombre. Estas paredes se pueden ver por toda la isla, debido a que hay piedras por todas partes y al labrar los campos los payeses las iban apartando y las aprovechaban para delimitar sus dominios.
Claro que preferiría estar en la vecina isla de Ibiza con Sandra, disfrutando de unas alocadas y apasionadas vacaciones, pero ella ha ido con sus padres a un pueblo de Soria de donde proviene la familia.
Mantiene el contacto con ella y con el resto de sus amigos vía SMS. Sus padres están un poco cansados de que esté todo el día apretando las dichosas teclas del móvil, pero ya no sabría vivir sin él. Y además, ¿qué daño hace?
Una noche, después de cenar en el apartamento, Marcial y su hermana se quedan viendo una película en la televisión mientras sus padres van a dar un paseo nocturno. En los intermedios plagados de innumerables anuncios, Marcial analiza los spots recordando lo que le han enseñado y clasificándolos mentalmente entre correctos e incorrectos.
Después de un estridente y horripilante anuncio de un producto de limpieza, aparece un infinito fondo blanco como el del anuncio misterioso que tantas veces ha visto. Pero esta vez es distinto. Se trata de un nuevo anuncio. Se incorpora inmediatamente, sube el volumen y permanece alerta. En la pantalla, se hace un zoom hacia la conocida papelera y se oyen unos pasos como en el anuncio anterior. De nuevo aparece el treintañero con su moderno traje, pero esta vez hay algo distinto. En la mano lleva un maletín plateado, como los utilizados para llevar material fotográfico en la vida real o armas desmontadas en las películas. Al llegar junto a la papelera, el hombre deja el maletín en una mesa invisible y lo abre, manteniéndose como flotando. Al abrirlo, aparecen un sinfín de objetos perfectamente colocados en departamentos a medida. El primer objeto que extrae es un móvil que no duda en tirar a la papelera. A continuación saca del maletín una PDA que se mira por un instante y también la lanza a la papelera. Mientras, se oye un sonido de ruedas y aparece la chica con el skate, que da unas vueltas alrededor del hombre y se para detrás suyo mirando el maletín. Al sacar el siguiente objeto del maletín, un MP3 y lanzarlo a la papelera, un chico de color bailando hip-hop se acerca por detrás y se para junto a la chica. Por cada objeto que aparece en la mano del hombre, un nuevo personaje aparece. De esta manera, van a parar a la papelera un GPS, un MP4, una cámara de fotos, un ordenador portátil, un router, una tarjeta de crédito, un DNI, un Pasaporte, un carné de conducir, un bono de transporte público, unas llaves, un reloj. Al lanzar el último objeto a la papelera, todas las personas del anuncio alzan la mano izquierda y un destello luminoso cubre la pantalla. Sobre el fondo blanco aparece el texto ‘Llega un gadget integral que te hará la vida más sencilla. ¡Prepárate!’.
- Pero, ¿qué es esto? – Se pregunta Marcial.
- ¿Qué se supone que anuncian? – Pregunta su hermana.
- Pues no lo sé, pero el anuncio es impresionante.
- Tú y tus anuncios. Yo lo que quiero es ver la peli.
Inmediatamente, Marcial envía unos SMS a sus amigos para comentar el anuncio. Está realmente intrigado con esa campaña de marketing y tiene muchas ganas de conocer el producto que se esconde tras ella.
Esta vez hay algo distinto en el anuncio, en la última imagen, puede verse el patrocinador del mismo con una sencilla frase ‘Gobierno de España’.
Capítulo 3: Revelación (3)
Abril 22, 2008
Andrés recupera el conocimiento en una habitación fría, con paredes y suelo de cemento, y un banco, junto a la pared, del mismo material. Una puerta de hierro cierra la única salida. Parece una celda.
No sabe qué está haciendo allí. Le duele la cabeza horriblemente y no logra recordar sus últimos momentos de conciencia.
Se sienta en el banco e intenta despejar su mente. No puede permitir que el miedo le paralice. Tiene que estar listo para reaccionar ante cualquier situación que pueda producirse.
Se esfuerza por recordar sus últimas experiencias antes de llegar a la oscuridad de la que ha salido. Recuerda que estaba en el trabajo. No recuerda haber salido de allí. ¿Qué estaba haciendo? Marco, recuerda a Marco en su despacho. Estaba hablando con él. Pero, ¿de qué hablaban? Visualiza trozos de la conversación. Fase 1. Recuerda esa frase. Estimulación neuronal. Falta de ética. Ya recuerda la conversación. Pero, ¿cómo acabó? ¿Cómo llegó hasta ese lugar?
Sigue esforzándose y recuerda un pinchazo en el cuello. Instintivamente se lo palpa buscando alguna respuesta. Está claro que ha hecho demasiadas preguntas a la persona equivocada.
Le han utilizado desde el principio. A él, a Marta, a Oriol y seguro que a muchos más que no conoce. Incluso a Ingrid. Él la ha metido en todo esto. Ella lo vio claro desde el principio y él la ignoró.
¿Qué pasará ahora? Su único pensamiento es conseguir salir de ahí y hacer pública toda esta locura.
Unas horas más tarde, se abre una pequeña compuerta en la pared frente al banco de cemento y se enciende un potente foco de luz cegadora. Andrés intenta protegerse de la luz con las manos. No quiere cerrar los ojos por si se produce algún movimiento más.
Enseguida se abre la puerta de hierro y entran dos hombres corpulentos y uniformados. Se acercan rápidamente a Andrés que apenas los ve venir y lo tienden en una camilla donde lo atan de pies y manos. Andrés intenta zafarse de sus captores, pero está inmovilizado por sus fuertes manos y brazos. Una vez atado, se da cuenta que ha perdido su oportunidad y deja de resistirse para ahorrar energías.
- ¿Dónde me lleváis? ¿Dónde estoy? Respondedme, ¡maldita sea! – Sus gritos no obtienen ningún tipo de respuesta de los hombres que empujan la camilla por un pasillo repleto de puertas de hierro como la que cerraba su celda.
Al final del pasillo, se abre automáticamente una puerta y llegan a una sala blanca muy iluminada con una camilla en el centro como único mobiliario.
Paran su camilla junto a la del centro de la sala. Andrés se prepara para lanzar una patada o puñetazo en cuanto le suelten para pasarle a la otra camilla, de aspecto más mullido y que se encuentra fijada al suelo por un único soporte central.
Pero antes de soltarle, uno de los camilleros le inyecta una droga de nuevo en el cuello.
Esta vez no queda inconsciente. Se relaja inmediatamente, sintiendo todo su cuerpo muy pesado. Tanto, que no puede ni levantar un brazo. Su mente también está relajada, a la expectativa.
Los camilleros lo desatan sin peligro de resistencia y lo colocan en la otra camilla donde también lo atan. Lo hacen sin mediar palabra, conociendo bien su trabajo. Sin duda, es algo que han hecho muchas veces.
Dejan solo a Andrés y cierran la puerta tras de sí. No puede hacer nada. Está atrapado, sin posibilidad de resistencia. Pueden hacer con él lo que quieran.
‘No se atreverán a hacerme daño, soy demasiado valioso para ellos’, piensa Andrés, intentando convencerse a sí mismo y superar así el miedo que le invade.
- No se preocupe, relájese y todo irá bien. – Dice una voz metálica proveniente de algún altavoz oculto.
- ¿Qué está pasando? ¿Dónde estoy? – Replica Andrés con un hilo de voz, ávido de alguna respuesta.
- Vamos a ofrecerle la posibilidad de una existencia mejor.
- ¿Cómo? – La relajación de su cuerpo a causa de la droga le está adormeciendo sin que pueda hacer nada por evitarlo.
Sus ojos se cierran justo después de ver cómo una especie de antena parabólica desciende desde el techo emitiendo un intenso pitido.
Una semana después de la desaparición de Andrés, Marta sigue con el intenso trabajo. La fecha de arranque del sistema está cada vez más cercana y, un mes antes, se debe dar por cerrado todo el desarrollo y todas las pruebas de la versión inicial. Después se continuará trabajando en los posibles bugs[1] que vayan apareciendo, de manera que se realicen actualizaciones transparentes al usuario.
Su preocupación por Andrés es creciente, pero no se atreve a comentarlo con nadie. Marco insiste en que se encuentra en el CPD Catllarás con las últimas pruebas antes del arranque.
Su capacidad de trabajo ha aumentado considerablemente, así como la de Oriol. Algunos días se siente mareada y con dolor de cabeza al salir de la oficina, pero lo atribuye al exceso de trabajo.
[1] Bug: término inglés que se utiliza para definir errores detectados en algún software.